Una iniciativa cristiana enfocada en combatir la adicción a las drogas ha estado llamando la atención en las redes sociales al compartir videos de rescates de personas vulnerables en las calles y relatos de transformaciones de vida después de comenzar el tratamiento.
El Grupo Nuevo Comienzo, que trabaja para apoyar a los drogadictos y sus familias, compartió el testimonio de un ex adicto que fue rescatado de las calles.
En un video, la joven aparece en crisis e incluso amenazó al equipo con un cuchillo en sus manos:
“Se podía sentir que ella cargaba con un peso que nadie veía, una lucha que su mente ya no podía ganar sola”, informó el grupo en Instagram.
La hospitalización involuntaria fue un shock. Se resistía, lloraba, no entendía. Y todo parecía demasiado difícil, demasiado rápido, demasiado grande para alguien que solo necesitaba un poco de paz, añadió.
Tras el rescate, la joven comenzó su tratamiento en la institución. Tiempo después, el grupo reportó los primeros signos de cambio.
Algo sucedió allí. En el silencio. En el cuidado. En la aceptación que ella no esperaba. Poco a poco, vimos el cambio. Primero en sus ojos, que recuperaron su brillo. Luego en su postura, menos tensa, menos asustada. Y finalmente, en su corazón, que comenzó a creer que la vida aún podía ser buena y que ella merecía vivirla, informó el grupo.
Hoy afirmaron que “es una persona diferente”: “Encontró fuerza donde creía que no la tenía. Se está redescubriendo. Reconectando. Reconstruyéndose desde dentro”.
Y continuaron: “La diferencia es tan clara que parece como si Dios hubiera puesto su mano sobre ella y le hubiera dicho: ‘No he terminado la obra que comencé en ti’”.
La importancia del tratamiento y la intervención familiar.
El grupo alertó sobre la importancia del tratamiento para combatir la drogadicción y explicó que la dependencia química actúa de forma progresiva y silenciosa, afectando no sólo al usuario sino a toda la familia.
Las drogas engañan. Confunden, engañan y destruyen silenciosamente. Hacen creer al adicto que tiene el control, que no necesita ayuda, que puede parar cuando quiera. Pero la verdad es dura: poco a poco, lo roban todo, incluso la capacidad de elegir, afirmó la institución.
Según ellos, los primeros en notar los cambios suelen ser los familiares, reportando alteraciones en el comportamiento, pérdida de vínculos y valores, cambios de perspectiva y forma de vida.

