Una ola de violencia estremeció a distintas regiones de México luego de que las autoridades confirmaran la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco, durante un operativo del Ejército Mexicano.
Tras la caída del capo, integrantes del grupo narcotraficante reaccionaron con hechos violentos en varios estados del país, donde realizaron bloqueos de calles, incendios de transporte público.
Dichos ataques generaron temor entre la población civil, obligando a miles de personas a resguardarse en sus hogares.
Según Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, se registraron múltiples hechos violentos, incluidos bloqueos e incendios, mientras las fuerzas de seguridad intentaban recuperar el control.
Los hechos ocurrieron el domingo, afectando a la comunidad cristiana, ya que muchas familias no pudieron asistir a sus iglesias debido a los bloqueos y a las restricciones de movilidad. Asimismo, varios templos optaron por cerrar sus puertas luego de que las autoridades anunciaran un toque de queda preventivo mientras se restablecía el orden.
El presidente del Congreso Iberoamericano Provida, Aarón Lara, relató que, pese al clima de tensión, muchos creyentes buscaron reunirse en otros espacios seguros para orar y apoyarse mutuamente. Además, mencionó que, gracias a Dios, no se registraron ataques directos contra templos durante esta jornada, aunque el temor estuvo presente en las comunidades.
Por su parte, líderes cristianos recordaron que esta no es una situación aislada. Esto debido a que, en zonas como Chiapas y Jalisco, donde la presencia de cárteles es constante, las iglesias suelen ser vulnerables. Es decir, en algunos casos se ven obligadas a pagar cuotas para continuar con su labor evangelizadora; de lo contrario, deben desplazarse a otras regiones o incluso cerrar definitivamente.
Aún en medio del dolor y la incertidumbre, las iglesias han levantado cadenas de oración por la paz y la seguridad en el país. Lara, afirmó que el mensaje del Evangelio sigue siendo la herramienta más poderosa para transformar vidas y sostener a las comunidades golpeadas por el miedo.

