La FAPE Argentina, una organización que agrupa a pastores y líderes evangélicos en Argentina con el propósito de representar al sector y promover la unidad entre iglesias, emitió un pronunciamiento que ha generado amplio debate tras las recientes declaraciones del pastor y comunicador Dante Gebel.
En los últimos días, Gebel ha estado en el centro de la polémica luego de expresar posturas consideradas ambiguas en temas sensibles como el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Asimismo, sus palabras han sido interpretadas por muchos como una relativización de su mensaje pasado, al sugerir que parte de lo que predicó durante años respondía más a un rol comunicacional que a convicciones personales firmes.
En este contexto, la Federación de Pastores Argentinos (FAPE) publicó un mensaje titulado “Mirada Pastoral”, en el que deja claro que su preocupación principal no es si Gebel tiene o no proyección en el ámbito político, sino la coherencia entre lo que representó durante años y lo que hoy afirma.
“Seamos claros: no estamos interesados en si es o no candidato… lo que verdaderamente pesa es lo que durante años representó, sostuvo y predicó… y hoy niega”, expresa el comunicado, marcando distancia de cualquier lectura política y enfocando el asunto en el terreno espiritual
Uno de los énfasis más fuertes del pronunciamiento es la naturaleza misma de la fe y del ministerio cristiano. “La fe no es una actuación. El púlpito no es un escenario”, afirma la federación, advirtiendo que cuando alguien habla sin convicción real, no transmite vida, sino una puesta en escena que eventualmente se desmorona.
La organización también señala que el problema no radica simplemente en un cambio personal —algo que reconocen como posible en cualquier creyente—, sino en haber hablado durante años en nombre de una verdad que no se vivía. Según el texto, esto no solo genera confusión, sino que “enfría la fe y deja marcas en quienes creyeron”.
Además, la federación introduce una preocupación de mayor alcance dentro de la iglesia: el riesgo de que este tipo de posturas sienten un precedente. “Si se instala esta idea, mañana cualquiera que alguna vez habló del llamado de Dios podrá negarlo diciendo que solo era un comunicador”, advierte, señalando que esto podría relativizar lo sagrado y vaciar de significado el llamado ministerial.
Finalmente, la Federación de Pastores Argentinos concluye con un llamado directo a la integridad en el liderazgo cristiano: la Iglesia, afirman, no necesita comunicadores elocuentes que sostengan discursos, sino testigos que vivan lo que predican, incluso sin reconocimiento público.

