Un joven convertido al cristianismo en Irán vivió un milagro de liberación después de enfrentar la pena de muerte por su fe. Su caso ha conmovido a muchos por el poder de la oración persistente y la intervención divina en medio de la persecución.
Ezra fue arrestado durante las protestas contra el régimen islámico que estallaron en enero de 2026. Las autoridades lo identificaron como cristiano y, tras interrogatorios, lo condenaron a muerte por abandonar el islam.
La organización The Nazarene Fund, especializada en rescatar cristianos perseguidos, inició una compleja operación de alto riesgo para salvarlo. El equipo lo trasladó por terreno montañoso congelado, evadiendo drones, patrullas y guardias de frontera durante varios días.
Tras el exitoso rescate, Ezra pudo regresar con su familia. El reencuentro con su madre, después de seis años de separación, fue especialmente emotivo. Al verlo entrar en casa, ella se llevó las manos a la cabeza sin poder creerlo y lo abrazó entre lágrimas.
La madre de Ezra nunca dejó de orar por su hijo durante todo ese tiempo. La organización destacó: “Nunca paró de orar por este momento. Hoy él está libre y hay muchos otros como Ezra que aún están esperando”.
Ezra había vivido su fe en secreto por el peligro que representa ser cristiano en Irán. Su historia se suma a la de otros creyentes que son perseguidos por el régimen por seguir a Jesús.
Este poderoso reencuentro nos recuerda que en medio de la persecución, el Señor sigue siendo refugio y libertador de su pueblo.
La Biblia lo afirma con claridad en Mateo 21:22: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. Esta promesa nos anima a no dejar de clamar, confiando en que Dios escucha y actúa.

