Líderes cristianos en Canadá están advirtiendo que una nueva propuesta de ley podría transformar citas bíblicas y enseñanzas históricas de la fe en posibles delitos de “discurso de odio”.
El Christian Institute expresó preocupación por cambios propuestos en las leyes canadienses sobre discurso de odio. Según la organización, las modificaciones podrían permitir la criminalización de personas que citen pasajes de la Biblia u otros textos religiosos.
Hoy, quien expresa opiniones basadas en textos sagrados no puede ser condenado por “promoción intencional de odio”. Sin embargo, una enmienda a la llamada “Ley de Combate al Odio” eliminaría esa protección, contemplando penas de hasta dos años de prisión para infractores.
De acuerdo con el Christian Institute, la propuesta cuenta con el apoyo del ministro de Justicia, Sean Fraser, y del partido Bloc Québécois. Para críticos de la iniciativa, esto abre la puerta a procesos penales contra ciudadanos que expresen, desde su fe, posturas tradicionales en temas éticos y morales.
La Conferencia Canadiense envió una advertencia formal al primer ministro Mark Carney. “La propuesta de eliminar la defensa de ‘buena fe’ fundamentada en textos religiosos genera preocupaciones significativas”, señalaron.
Los obispos recordaron que esta exención “formulada de manera restringida, ha servido por muchos años como una salvaguarda esencial”. Gracias a ella, los canadienses no han sido procesados penalmente por expresar, “de forma sincera y en busca de la verdad, creencias hechas sin animosidad y fundamentadas en antiguas tradiciones religiosas”.
La Fundación de la Constitución Canadiense, que hace campaña contra las propuestas, fue igualmente contundente. “Aunque el prejuicio y la discriminación deben ser condenados, la ley propuesta concede al gobierno un poder inédito para definir, de forma subjetiva, cuáles palabras e ideas son aceptables”, advirtió, calificándolo como “una amenaza directa al derecho a la libertad de expresión” garantizado por la Carta Canadiense de Derechos y Libertades.
Las inquietudes crecieron aún más tras el nombramiento, en diciembre, de un diputado como ministro de Identidad y Cultura que declaró que pasajes bíblicos sobre ética sexual contienen “odio explícito… por ejemplo, contra los homosexuales”. En octubre, Marc Millar afirmó ante el Comité Permanente de Justicia y Derechos Humanos: “Es evidente que hay trechos en esos textos cuyas afirmaciones son odiosas; no deben ser utilizadas, y los fiscales deben tener el derecho de presentar acusaciones”.

