Una densa nube de humo cubrió ayer el cielo del sur de Chile, mientras miles de familias de las localidades de Lirquén y Penco enfrentaban las consecuencias de los recientes incendios forestales.
Los incendios han matado al menos a 20 personas y quemado más de 34.000 hectáreas, afectando a comunidades de toda la región, incluidos grupos religiosos.
Imágenes compartidas por plataformas como Chile Evangélico muestran la destrucción de iglesias que anteriormente servían como lugares de culto y apoyo comunitario para los residentes locales.
Impulsados por condiciones climáticas extremas, los incendios se propagaron rápidamente por zonas residenciales y lugares de culto. En las zonas altas de Lirquén, incluido el barrio Ríos de Chile, los residentes informaron que el incendio avanzó a una velocidad descrita como abrumadora.
Informes locales y vídeos que circulan en las redes sociales confirman que varias congregaciones evangélicas perdieron sus edificios.
Imágenes compartidas por Chile Evangélico muestran estructuras de iglesias quemadas, sillas de metal dañadas por el calor, instrumentos musicales destruidos por el fuego y Biblias parcialmente quemadas, ilustrando la magnitud de los daños.
“Fue abrumador. Intenté proteger lo que pude, pero las llamas alcanzaron mi zona muy rápido”, dijo un vecino de Lirquén.
Para las comunidades evangélicas, los daños se extienden más allá de las estructuras físicas. Muchas iglesias funcionaban como lugares de encuentro y centros de apoyo social en barrios vulnerables. Las autoridades también informaron de la destrucción de una iglesia histórica en Lirquén, construida en 1913, lo que representa una pérdida para el patrimonio religioso de la zona.
A pesar de los daños, los residentes han comenzado a organizar las labores de asistencia. “Lo perdimos todo, pero estamos vivos”, ha sido un sentimiento común entre los afectados.
Organizaciones religiosas, incluidas Cáritas y otros grupos de ayuda cristianos, están brindando asistencia a las personas afectadas por los incendios en las regiones de Ñuble y Biobío.

