Después de sufrir abusos sexuales en la infancia, Lukas Lima vio rota su inocencia y profundamente afectada su identidad masculina. “Ya mostraba signos cuando era niño, después de que un abusador dañara mi inocencia… A los 7 años salí del armario”, relató en un video en Instagram, recordando que desde pequeño se creyó “nacido para satisfacer el deseo de otras personas”.
Marcado por el trauma y la ausencia de un padre presente, creció con odio y confusión en su corazón. “Me repugnaba, odiaba a Dios, porque no entendía cómo un niño tan inocente y pequeño podía pasar por una situación tan dolorosa”, confesó.
A los 11 años comenzó a consumir drogas y, en la adolescencia, se involucró en relaciones homosexuales. “Me involucré con hombres mayores desde temprana edad, esperando encontrar en ellos lo que necesitaba en un padre. Me quedé huérfano de un padre presente”, recordó Lukas.
Con el tiempo, cayó en un círculo de adicción y prostitución, mientras su salud mental se deterioraba. “Mutilé mi cuerpo con la esperanza de que el dolor de mi carne fuera mayor que el dolor de mi alma”, explicó sobre su etapa de automutilación.
Mientras su padre lo rechazaba por su estilo de vida, su madre, Vanessa Lima, se convirtió en intercesora incansable. “Oró y sus rodillas llegaron hasta donde nadie podía entrar. No maltrataba, amaba y mostraba quién era Cristo”
“Mi madre siempre estaba en el Círculo de Oración, creía que Dios haría el milagro”, contó. Recordó que cuando su padre decía que él moriría “adicta, a la prostitución y en la calle”, su madre respondía que la última palabra la tendría Dios y que Él cambiaría su historia, aun enfrentando un matrimonio con “Traiciones, mentiras y abandono”.

