Una congregación sobrevive mientras la tierra se sacudía
Lo que comenzó como un servicio de adoración terminó convirtiéndose en uno de los momentos más dramáticos para una congregación evangélica en Caraballeda, estado La Guaira, una de las zonas más afectadas por los recientes terremotos que sacudieron el norte de Venezuela.
El pastor Israel Tauicen pronunciaba la oración final del culto, basada en un pasaje del Antiguo Testamento sobre el perdón y la gracia de Dios, cuando el templo comenzó a estremecerse con violencia. En cuestión de segundos, el sonido de los derrumbes y el movimiento de la tierra transformaron el lugar de reunión en un escenario de emergencia.
El templo sufrió daños, pero la congregación logró salir con vida
Mientras los asistentes intentaban comprender lo que estaba ocurriendo, varios edificios cercanos colapsaron y parte de la estructura de la iglesia que aún se encontraba en construcción, resultó gravemente afectada.
En medio de la confusión, varias mujeres quedaron atrapadas dentro del edificio mientras el techo comenzaba a desplomarse.
Georgina Mejía, una de las creyentes presentes durante el terremoto, recordó con profundo impacto cómo las edificaciones vecinas desaparecieron en cuestión de segundos.
“Los edificios de doce pisos se derritieron como mantequilla. La tierra simplemente se los tragó”, relató al recordar aquellos angustiosos momentos.
Un acto de valentía en medio del desastre
Aunque el pastor Israel logró salir inicialmente del templo, decidió regresar junto a otro miembro de la congregación para rescatar a las mujeres que permanecían atrapadas.
Gracias a esa rápida decisión, todas lograron abandonar el edificio antes de que una parte importante del techo colapsara.
“No hubo tiempo para hacer nada porque la tierra no dejaba de moverse. Pero Dios fue bueno con nosotros”, expresó Mejía al recordar el desenlace.
La oración continuó entre el polvo y los escombros
Una vez a salvo, los creyentes se reunieron fuera del templo. Rodeados de humo, incendios y edificios destruidos, hicieron lo único que sabían hacer en medio de la incertidumbre: orar.
Tomados de las manos, elevaron una oración pidiendo la misericordia de Dios y protección para sus familias, mientras alrededor continuaban las labores de rescate.
El pastor recordó que aquel momento estuvo marcado por una profunda dependencia del Señor.
“Había mucho polvo, fuego y desesperación, pero juntos clamamos a Dios por nuestras familias y por todos los afectados”, relató.
Esperanza en medio de la devastación
Caraballeda permanece entre las zonas más golpeadas por el terremoto. Numerosas familias perdieron sus hogares y continúan recibiendo ayuda de organismos humanitarios y equipos internacionales de rescate.
Para Georgina Mejía, sin embargo, una de las mayores respuestas a sus oraciones fue descubrir que su esposo y sus hijos sobrevivieron, pues ese día habían salido de casa antes de que ocurriera el desastre.
Una fe que permanece firme
Aunque los terremotos dejaron destrucción, dolor e incertidumbre, también permitieron que surgieran testimonios de solidaridad, valentía y esperanza.
La experiencia vivida por esta congregación recuerda que, aun cuando la tierra tiembla y las circunstancias parecen derrumbarse, muchos creyentes encuentran en Dios la fortaleza para permanecer firmes, servir a los demás y confiar en que Él continúa obrando incluso en medio de las pruebas.

