Trump elimina norma de Biden sobre identidad de género en las escuelas y restaura el criterio del sexo biológico
La administración de Donald Trump formalizó el cambio en la aplicación del Título IX y reinstauró la regulación de 2020. ¿Qué significa esta decisión y qué enseña la Biblia sobre el sexo y la identidad humana?

El debate sobre la identidad de género vuelve a ocupar un lugar central en Estados Unidos. El Departamento de Educación anunció el 28 de septiembre de 2026 que eliminó formalmente la regulación del Título IX aprobada durante la administración de Joe Biden en 2024 y reinstauró la normativa establecida en 2020.
La decisión significa un cambio importante en la manera en que el Gobierno federal interpreta las protecciones contra la discriminación sexual en instituciones educativas que reciben financiación federal.
La regulación aprobada durante el gobierno de Biden había ampliado expresamente la interpretación del Título IX para incluir dentro de la discriminación por razón de sexo aspectos como la orientación sexual y la identidad de género. También amplió la definición de determinadas conductas consideradas acoso sexual.
Con la nueva decisión, el Departamento de Educación vuelve formalmente al texto de la regulación de 2020. El Gobierno de Trump sostiene que el Título IX debe aplicarse tomando como referencia el sexo biológico. La propia administración afirma que esta interpretación busca proteger especialmente los espacios, oportunidades deportivas y derechos relacionados con mujeres y niñas.
¿Qué es el Título IX?
El Título IX forma parte de las Enmiendas Educativas de Estados Unidos de 1972. Esta legislación prohíbe la discriminación por razón de sexo en programas o actividades educativas que reciben financiación federal.
Durante la administración Biden, la regulación de 2024 interpretó que esa protección también comprendía expresamente la orientación sexual y la identidad de género. Sin embargo, la norma enfrentó numerosos procesos judiciales y diferentes tribunales federales bloquearon o invalidaron partes de su aplicación.
Por eso, el anuncio de septiembre de 2026 no representa simplemente el inicio de una nueva política. Según el Departamento de Educación, la administración Trump ya había comenzado a aplicar desde enero de 2025 la regulación de 2020, después de las decisiones judiciales contra la normativa de Biden. La acción de septiembre formaliza ahora ese cambio en el Código de Regulaciones Federales.
Trump y la definición del sexo biológico
La decisión también se relaciona con una política más amplia adoptada por la administración Trump.
El 20 de enero de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva que estableció como política del Gobierno federal reconocer dos sexos, masculino y femenino, y definió el sexo en términos de clasificación biológica. La orden también indicó que las agencias federales debían utilizar esas definiciones al aplicar las leyes relacionadas con el sexo.
Desde entonces, el Gobierno estadounidense ha utilizado esta definición en diferentes áreas de la política federal.
La cuestión educativa es particularmente sensible porque involucra a niños, adolescentes, padres, profesores y administradores escolares. También afecta debates sobre instalaciones separadas por sexo, deportes escolares, políticas de privacidad y procedimientos para abordar situaciones de discriminación o acoso.
Al mismo tiempo, organizaciones defensoras de los estudiantes LGBT han criticado la decisión porque consideran que reduce las protecciones federales disponibles para estudiantes que experimentan discriminación relacionada con su orientación sexual o identidad de género.
Por tanto, el cambio no elimina el debate. Lo traslada nuevamente al terreno jurídico, educativo, social y cultural.
¿Qué dice la Biblia sobre el sexo y la identidad humana?
Para los cristianos, la discusión no puede comenzar únicamente con una decisión presidencial, una ley o una política educativa.
La pregunta fundamental es otra:
¿Qué dice Dios acerca de quiénes somos?
La Biblia comienza presentando al ser humano como creación de Dios.
“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”
Génesis 1:27, RVR1960
Este texto presenta dos verdades fundamentales.
Primero, el ser humano ha sido creado por Dios. Nuestra identidad no comienza con nuestras emociones, nuestra cultura ni nuestras propias definiciones. Comienza con el Creador.
Segundo, Génesis presenta al ser humano como varón y hembra. La distinción sexual forma parte del orden creado por Dios.
Esto no significa que toda persona deba ser tratada con desprecio cuando enfrenta conflictos relacionados con su identidad. Al contrario. Precisamente porque cada ser humano fue creado a imagen de Dios, todo hombre, toda mujer, todo niño y toda niña posee una dignidad que debe ser respetada.
La verdad bíblica y el amor cristiano no son enemigos.
Jesús también afirmó el diseño de la creación
Cuando Jesús habló acerca del matrimonio, regresó al principio de Génesis:
“¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo?”
Mateo 19:4, RVR1960
Jesús no presentó el diseño de la humanidad como una construcción reciente de la sociedad. Apuntó al propósito del Creador.
Esto es importante porque el cristiano no debe construir su comprensión del ser humano a partir de los cambios políticos de cada época.
Los gobiernos cambian.
Las leyes cambian.
Las políticas educativas cambian.
Las culturas cambian.
Pero la Palabra de Dios permanece.
La iglesia debe enseñar la verdad con gracia
Existe otro peligro que debemos evitar.
Defender la enseñanza bíblica acerca de la creación no autoriza al cristiano a humillar, insultar o despreciar a las personas que tienen una perspectiva diferente.
La Biblia enseña:
“Antes bien, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.”
Efesios 4:15, RVR1960
La verdad debe ser defendida, pero debe ser comunicada de una manera que refleje a Cristo.
El objetivo de la iglesia tampoco debe ser simplemente ganar una discusión cultural. La misión cristiana es anunciar el evangelio.
Una persona puede comprender correctamente una doctrina acerca del sexo y, sin embargo, necesitar desesperadamente conocer a Cristo.
El problema más profundo del ser humano no se encuentra únicamente en una confusión acerca de su identidad sexual. La Biblia presenta un problema mucho más profundo: el pecado y nuestra separación de Dios.
Por eso, el evangelio no comienza diciendo simplemente: “corrige tu identidad”.
El evangelio anuncia:
Dios creó al hombre.
El hombre cayó en pecado.
Cristo vino al mundo para salvar pecadores.
Cristo murió y resucitó.
Y todo aquel que se arrepiente y cree en Él recibe perdón y vida eterna.
¿Qué responsabilidad tienen los padres?
Esta discusión también debería llevar a los padres cristianos a preguntarse qué están enseñando a sus hijos.
Deuteronomio 6:6-7 dice:
“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”
La formación bíblica de los hijos no puede delegarse a la escuela, en las redes sociales o en la cultura.
Los padres tienen una responsabilidad espiritual.
Necesitan enseñar a sus hijos qué significa ser creados por Dios, qué significa ser hombre y mujer, qué significa el matrimonio, qué es el pecado, qué es la dignidad humana y, sobre todo, quién es Jesucristo.
Efesios 6:4 también recuerda a los padres que deben criar a sus hijos “en disciplina y amonestación del Señor”.
Por eso, una reacción cristiana ante los cambios culturales no debería limitarse a indignarse ante una noticia.
Debe llevarnos a abrir la Biblia en casa.
Las políticas pueden cambiar. Las generaciones pueden cambiar. Pero la Palabra de Dios permanece para siempre.
