Con más de 140 mil firmas, exigen a la ONU no reconocer la ideología de género como derecho internacional

Más de 140.000 personas se han sumado a una petición impulsada por CitizenGO para exigir a representantes de Estados Unidos que intervengan en las negociaciones de Naciones Unidas sobre una futura convención internacional contra los crímenes de lesa humanidad. La campaña busca preservar una definición de “género” vinculada a los dos sexos biológicos.

Una petición impulsada por la organización CitizenGO ha superado las 140.000 firmas en medio de las negociaciones que se desarrollan en Naciones Unidas para elaborar una futura convención sobre la prevención y el castigo de los crímenes de lesa humanidad.

La campaña solicita a representantes estadounidenses ante la ONU que defiendan una definición determinada de “género” y que se opongan a la incorporación de términos que, según sus promotores, podrían generar incertidumbre jurídica.

El tema ha provocado un intenso debate entre organizaciones provida y profamilia y otros sectores que defienden una interpretación diferente de los derechos relacionados con la orientación sexual y la identidad de género.

Pero, ¿qué está ocurriendo realmente? ¿La ONU ya aprobó una nueva definición de género? ¿Y qué principios presenta la Biblia sobre la identidad del ser humano?

¿Qué está ocurriendo en las Naciones Unidas?

La controversia está relacionada con las negociaciones para crear una futura Convención sobre la Prevención y el Castigo de los Crímenes de Lesa Humanidad.

Actualmente, este proceso todavía no ha concluido. Por lo tanto, no se trata de un nuevo tratado internacional que ya esté vigente, sino de un proceso de negociación en el que los Estados están discutiendo el contenido que podría tener una futura convención.

CitizenGO lanzó una petición dirigida al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, al embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, y a la delegación estadounidense ante Naciones Unidas.

La organización pide que se conserve como referencia la definición de “género” contenida en el artículo 7.3 del Estatuto de Roma, que habla de los sexos masculino y femenino dentro del contexto de la sociedad.

La petición también cuestiona la incorporación de expresiones como “apartheid de género” y determinados conceptos relacionados con la violencia sexual o reproductiva, argumentando que deberían contar con definiciones jurídicas suficientemente precisas.

Más de 140 mil firmas entran en el debate

La cifra de firmas convirtió la iniciativa en una de las expresiones públicas recientes de oposición a determinados cambios terminológicos en el ámbito internacional.

Los promotores de la campaña sostienen que determinadas formulaciones podrían tener consecuencias futuras sobre asuntos relacionados con la familia, la educación, la protección de la vida y la libertad religiosa.

Sin embargo, es importante distinguir entre las afirmaciones de los promotores de la petición y lo que actualmente está decidido en Naciones Unidas.

La futura convención todavía está en negociación. No existe todavía un nuevo tratado internacional vigente que haya establecido una definición definitiva sobre estas cuestiones.

Además, Naciones Unidas sostiene actualmente que todas las personas deben disfrutar de los derechos humanos y libertades fundamentales sin discriminación, incluyendo a las personas LGBTIQ+.

Por eso, el debate internacional no consiste simplemente en una disputa entre dos palabras. Detrás de la discusión jurídica existen preguntas más profundas sobre la dignidad humana, la libertad religiosa, la familia, la identidad y los límites de las normas internacionales.

¿Qué dice la Biblia sobre la identidad humana?

Para el cristiano, la pregunta principal no comienza en Naciones Unidas.

Comienza en Génesis.

La Biblia presenta al ser humano como una criatura de Dios, no como alguien que se define a sí mismo de manera independiente de su Creador.

Génesis 1:27 declara:

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.

Este texto establece una verdad fundamental de la antropología bíblica: la humanidad fue creada por Dios y existe dentro del orden establecido por Él.

La identidad humana, desde la perspectiva bíblica, no comienza con las instituciones internacionales, los gobiernos ni las opiniones culturales de cada generación.

Comienza con Dios.

Dios creó al ser humano a su imagen

La Biblia afirma que tanto el hombre como la mujer poseen una dignidad extraordinaria porque fueron creados a imagen de Dios.

Esto significa que ningún ser humano debe ser tratado con desprecio, violencia o crueldad.

La enseñanza bíblica sobre el sexo y la identidad nunca puede utilizarse como justificación para maltratar a una persona.

Cristo enseñó a sus discípulos a amar al prójimo. La dignidad humana no desaparece porque exista desacuerdo sobre cuestiones morales o antropológicas.

Por eso, una respuesta cristiana fiel debe mantener simultáneamente dos verdades: la dignidad de cada persona y la autoridad de Dios sobre la creación.

Hombre y mujer: el diseño establecido por Dios

La enseñanza de Génesis continúa desarrollándose en el resto de las Escrituras.

Jesús mismo regresó al relato de la creación cuando enseñó acerca del matrimonio:

“Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios”.

Marcos 10:6 presenta así el diseño original de Dios.

La Biblia no presenta al hombre y a la mujer como productos accidentales de una sociedad determinada. Los presenta como parte de la creación de Dios.

Esto tiene consecuencias para la manera en que el cristiano entiende el cuerpo, el matrimonio, la familia y la identidad.

El cuerpo también forma parte del propósito de Dios

Una de las características de la cultura contemporánea es la separación que algunas perspectivas establecen entre el cuerpo y la identidad personal.

La Biblia presenta una visión diferente.

El cuerpo no es un elemento irrelevante de la persona humana. Dios creó al ser humano corporalmente y declaró buena su creación.

El salmista escribió:

“Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre”.

Salmo 139:13.

La existencia humana tiene un propósito porque procede de Dios.

El cristianismo no enseña que el ser humano sea simplemente aquello que siente en determinado momento. Enseña que somos criaturas cuyo significado último se encuentra en nuestro Creador.

La caída afectó todas las áreas de la vida

Sin embargo, la Biblia también enseña que el problema de la humanidad no se limita a una determinada ideología o corriente cultural.

El problema fundamental es el pecado.

Génesis 3 describe la entrada del pecado en el mundo y la ruptura de la comunión entre Dios y el hombre.

Desde entonces, la humanidad ha intentado definir su existencia apartándose de su Creador.

Por eso, el cristiano debe tener cuidado de no reducir todos los problemas culturales a una sola expresión.

El corazón humano necesita algo mucho más profundo que un cambio de legislación.

Necesita reconciliación con Dios.

¿Cuál debe ser la respuesta de la Iglesia?

La Iglesia está llamada a defender la verdad bíblica, pero también a anunciar el evangelio.

Pedro escribió:

“Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.

1 Pedro 3:15.

Observemos las palabras del apóstol: mansedumbre y reverencia.

Esto significa que el cristiano puede sostener convicciones bíblicas firmes sin convertir a las personas que piensan diferente en enemigos.

La verdad cristiana no necesita violencia, insultos ni desprecio para ser verdad.

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