N. T. Wright califica de «antibíblica» la idea de que el Israel actual cumple las profecías bíblicas.

El reconocido teólogo anglicano cuestionó la interpretación profética que relaciona al Estado moderno de Israel con el cumplimiento de las promesas bíblicas. Sus declaraciones reabren el debate sobre Israel, la escatología y la influencia de determinadas interpretaciones teológicas en el cristianismo evangélico.

El reconocido teólogo británico N. T. Wright generó controversia entre algunos sectores  del mundo evangélico al cuestionar públicamente la creencia de que el establecimiento del Estado moderno de Israel representa el cumplimiento de las profecías bíblicas.

Durante una sesión de preguntas y respuestas en la conferencia The Fresh Challenge of Romans, celebrada en Park Cities Baptist Church, en Dallas, Estados Unidos, Wright calificó esta interpretación como una idea «totalmente antibíblica».

Según informaron medios de comunicación el teólogo, de 77 años, sostuvo que esta creencia se ha extendido particularmente entre los evangélicos estadounidenses y está relacionada, entre otras influencias, con determinadas interpretaciones del dispensacionalismo surgidas en el siglo XIX.

«El Estado moderno de Israel es de alguna manera un cumplimiento de la profecía», señaló Wright al describir la postura que cuestiona. A su juicio, esta interpretación carece de fundamento bíblico suficiente y puede producir consecuencias peligrosas cuando se convierte en un criterio determinante para las posiciones políticas de los cristianos.

N. T. Wright cuestiona la interpretación profética sobre Israel

Las declaraciones de Wright se producen en medio de un prolongado debate teológico sobre la relación entre las promesas del Antiguo Testamento, el pueblo de Israel y el Estado establecido en 1948.

Durante décadas, numerosos cristianos evangélicos han sostenido que el regreso del pueblo judío a su territorio histórico y la creación del Estado de Israel tienen un significado dentro del cumplimiento de las profecías bíblicas.

Esta interpretación suele relacionarse con determinadas corrientes dispensacionalistas, que entienden que las promesas hechas a Israel conservan un cumplimiento particular en el futuro.

Sin embargo, Wright rechaza que el Estado moderno de Israel pueda identificarse automáticamente con el cumplimiento de esas promesas. Su planteamiento cuestiona la manera en que algunos cristianos relacionan los acontecimientos políticos contemporáneos con los textos proféticos.

El debate no es nuevo: distintas tradiciones cristianas mantienen interpretaciones diferentes sobre el lugar de Israel dentro del desarrollo de la historia de la redención y el cumplimiento de las promesas de Dios.

El teólogo también cuestionó el nacionalismo cristiano

Además de sus declaraciones sobre Israel, Wright cuestionó la tendencia de algunos sectores políticos de Estados Unidos y Reino Unido a identificarse como naciones cristianas.

Para explicar su posición, hizo referencia al Sermón del Monte, registrado en Mateo 5, y señaló que las naciones que apelan a una herencia cristiana deberían examinar si sus decisiones y prioridades reflejan realmente las enseñanzas de Jesucristo.

El teólogo destacó especialmente las palabras de Jesús sobre los pacificadores, los limpios de corazón y quienes tienen hambre y sed de justicia.

También mencionó el Salmo 72 como un pasaje fundamental para evaluar las responsabilidades de quienes ejercen autoridad. Según Wright, este salmo presenta al rey como defensor de los pobres, las viudas, los huérfanos y los indefensos.

Desde esta perspectiva, cuestionó que una nación pueda considerarse cristiana simplemente por utilizar símbolos, referencias religiosas o declaraciones de identidad cristiana, sin que sus prioridades reflejen los principios de justicia y misericordia presentes en las Escrituras.

Un debate que exige examinar las Escrituras

Las declaraciones de N. T. Wright vuelven a poner sobre la mesa una discusión importante: ¿cómo deben interpretar los cristianos las promesas que Dios hizo a Israel y su relación con el cumplimiento de la historia bíblica?

La respuesta requiere estudiar cuidadosamente los textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, considerando su contexto histórico, literario y teológico.

Pasajes como Génesis 12:1-3, Jeremías 31:31-37, Romanos 9–11 y Gálatas 3:16-29 ocupan un lugar fundamental en esta discusión.

En particular, Romanos 11 presenta una enseñanza extensa del apóstol Pablo sobre Israel, los gentiles y la fidelidad de Dios a sus promesas. Por ello, cualquier postura sobre este asunto debe considerar el argumento completo del apóstol y no limitarse a relacionar acontecimientos políticos con declaraciones proféticas aisladas.

Las diferencias entre las interpretaciones cristianas no eliminan la necesidad de mantener la autoridad de las Escrituras como fundamento de toda doctrina.

La pregunta es ¿estamos interpretando las profecías a partir del contexto y la enseñanza completa de la Biblia, o estamos leyendo los acontecimientos actuales para encontrar en ellos aquello que esperamos que suceda?

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