China libera a un pastor torturado tras cuatro años de detención: el costo de predicar el evangelio bajo un régimen autoritario
El pastor Lian Xuliang fue acusado de “poner en peligro la seguridad nacional” por liderar una iglesia no registrada. Su caso vuelve a poner en evidencia la creciente persecución contra los cristianos en China.

Durante más de cuatro años, la familia del pastor Lian Xuliang vivió entre la incertidumbre, el silencio y el temor. Arrestado por las autoridades chinas junto con otros miembros de su congregación, fue acusado de fraude y de un delito mucho más grave: “poner en peligro la seguridad nacional”. Organizaciones internacionales denunciaron que, durante su detención, fue sometido a torturas y mantenido en un régimen de aislamiento secreto.
Ahora, a principios de septiembre de 2026, Lian ha regresado finalmente a su hogar. Sin embargo, su liberación no representa el final de la historia. El destino de sus dos compañeros de ministerio continúa siendo incierto y el caso refleja la realidad que enfrentan miles de creyentes pertenecientes a las llamadas iglesias domésticas en China.
¿Quién es el pastor Lian Xuliang?
Lian Xuliang es pastor de la Iglesia de la Abundancia de Xi’an, una congregación cristiana ubicada en la provincia de Shaanxi que funciona fuera del sistema oficial controlado por el Estado chino.
Las iglesias no registradas, también conocidas como house churches o iglesias domésticas, reúnen a millones de cristianos que deciden adorar sin someterse al control doctrinal y administrativo del gobierno. Aunque la Constitución china menciona la libertad religiosa, en la práctica las comunidades independientes suelen enfrentar vigilancia, multas, cierres de templos y procesos judiciales.
Según organizaciones de defensa de la libertad religiosa, Lian dedicó años al discipulado, la predicación y el cuidado pastoral antes de convertirse en uno de los casos más conocidos de persecución cristiana en el país.
El arresto que conmocionó a la iglesia
El 17 de agosto de 2022, agentes de la Oficina de Seguridad Pública Municipal de Xi’an arrestaron al pastor Lian Xuliang, al predicador Fu Juan y al pastor Lian Changnian, padre del pastor principal.
Inicialmente fueron investigados por presunto fraude, pero poco después las autoridades añadieron una acusación mucho más severa: poner en peligro la seguridad nacional.
Esta figura jurídica ha sido utilizada en múltiples ocasiones contra líderes religiosos, periodistas y defensores de derechos humanos debido a su amplitud y a la escasa transparencia de los procesos judiciales.
Lo más preocupante fue el mecanismo utilizado para mantenerlos detenidos: la llamada “vigilancia residencial en un lugar designado” (RSDL).
¿Qué es la “vigilancia residencial en un lugar designado”?
Aunque el nombre parece sugerir un arresto domiciliario, la realidad es muy diferente.
La RSDL permite que una persona sea retenida hasta seis meses en una ubicación secreta elegida por el Estado, sin acceso normal a abogados, familiares o supervisión independiente.
En la práctica, organizaciones internacionales de derechos humanos han denunciado que este sistema facilita:
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Detenciones en instalaciones clandestinas.
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Interrogatorios prolongados.
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Aislamiento casi absoluto.
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Privación del sueño.
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Presiones psicológicas y físicas.
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Tortura para obtener confesiones.
El pastor Lian fue uno de los numerosos creyentes que habría sufrido este régimen durante la investigación.
Denuncias de tortura durante su detención
Diversas organizaciones dedicadas a la libertad religiosa afirmaron que Lian Xuliang fue torturado mientras permanecía bajo custodia.
Aunque las autoridades chinas no han reconocido oficialmente estos señalamientos, defensores de derechos humanos sostienen que el pastor presentó evidencias de maltrato físico y psicológico tras los interrogatorios.
Este tipo de denuncias no son aisladas. En los últimos años, múltiples informes han documentado el uso de violencia contra líderes de iglesias independientes que rechazan integrarse al Movimiento Patriótico de las Tres Autonomías, la estructura religiosa aprobada por el Partido Comunista Chino.
Para muchos creyentes chinos, el precio de mantener la autonomía de la iglesia puede significar años de prisión.
Una liberación llena de preguntas
A comienzos de septiembre de 2026, Lian Xuliang finalmente regresó a su casa.
Sin embargo, las autoridades no han explicado públicamente:
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si los cargos fueron retirados;
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si fue absuelto;
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cuál será la situación legal futura del pastor;
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ni qué ocurrirá con Fu Juan y Lian Changnian.
La ausencia de información mantiene en incertidumbre tanto a la familia como a la congregación de Xi’an.
Lejos de representar una victoria definitiva, la liberación parece ser un capítulo más dentro de un proceso marcado por la opacidad judicial.
La creciente presión sobre las iglesias cristianas en China
En la última década, China ha intensificado las medidas contra las comunidades religiosas independientes.
Entre las acciones más frecuentes se encuentran:
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clausura de iglesias no registradas;
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confiscación de Biblias y literatura cristiana;
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instalación de cámaras de vigilancia en templos;
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prohibición de actividades infantiles religiosas;
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arresto de pastores y ancianos;
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control del contenido de la predicación.
El objetivo oficial es la “sinización” de la religión, una política que busca adaptar las creencias religiosas a los valores y objetivos del Estado.
Para muchas iglesias, esto implica aceptar supervisión gubernamental sobre la enseñanza bíblica, el liderazgo y la administración de la congregación.
¿Qué dice la Biblia sobre sufrir por Cristo?
La historia del pastor Lian recuerda que la persecución nunca ha sido una anomalía dentro del cristianismo. Jesús preparó a sus discípulos para esa realidad.
“Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán.” (Juan 15:20)
El Nuevo Testamento presenta el sufrimiento por causa de Cristo no como una derrota, sino como una evidencia de fidelidad al Reino de Dios.
El apóstol Pedro escribió a creyentes perseguidos:
“Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.” (1 Pedro 4:16)
Esto no significa buscar el sufrimiento deliberadamente, sino permanecer firmes cuando obedecer a Dios tiene un costo.
El libro de Hebreos también llama a la iglesia a recordar a quienes están encarcelados:
“Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos.” (Hebreos 13:3)
La respuesta bíblica ante noticias como esta no es únicamente la indignación, sino también la oración, la solidaridad y el compromiso con la verdad del evangelio.
Una iglesia que no pudo ser silenciada
Quizá el aspecto más impactante de este caso no sea simplemente la liberación del pastor, sino el hecho de que una congregación permaneciera fiel durante años mientras su líder estaba encarcelado.
La historia de la iglesia demuestra repetidamente que los gobiernos pueden cerrar edificios, encarcelar predicadores e intentar silenciar la proclamación del evangelio, pero no pueden detener la obra de Cristo.
Como afirmó Jesús:
“Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Mateo 16:18)
Mientras el futuro judicial de los otros dos líderes continúa siendo incierto, la liberación de Lian Xuliang constituye un motivo de gratitud y un llamado urgente para que la iglesia mundial no olvide a los creyentes que siguen sufriendo por su fe en China.
