El gobierno comunista de China ha dado un paso que ha encendido las alarmas entre millones de cristianos en todo el mundo: modificar directamente las Escrituras para adaptarlas a la ideología del Partido Comunista.
Mientras la iglesia sigue creciendo de manera imparable —con más de 130 millones de cristianos en el país, superando incluso a los miembros del partido oficial— el régimen ha intensificado su ofensiva contra la fe cristiana. Ahora no solo persigue a creyentes y censura iglesias, sino que también busca alterar el mensaje del Evangelio.
Organizaciones cristianas denunciaron que versiones modificadas de la Biblia comenzaron a aparecer en materiales educativos. Uno de los casos más impactantes es una versión alterada de Juan 8, donde Jesús, en lugar de perdonar a la mujer sorprendida en adulterio, termina apedreándola y declarando: “Yo también soy un pecador”.
Líderes cristianos internacionales aseguran que el objetivo es confundir a las nuevas generaciones y someter el cristianismo al control estatal.
“Esto está ocurriendo ahora mismo”, denunció Bob Fu, presidente de ChinaAid. Según explicó, las Biblias infantiles han sido prohibidas, aplicaciones bíblicas eliminadas y millones de niños cristianos obligados a firmar documentos renunciando públicamente a su fe.
Para expertos en libertad religiosa, el problema central para el régimen chino es el control. El Evangelio representa una verdad superior que el gobierno no puede dominar.
A pesar de la persecución, la fe cristiana sigue expandiéndose en China. Lo que muchos consideran un intento de silenciar el Evangelio podría estar provocando exactamente lo contrario: que más personas busquen la verdad de Cristo.
📖 “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” — Hebreos 13:8

