Padre es brutalmente golpeado por sus propios hijos tras dejar el islam y reconocer a Cristo en Uganda.
El caso de Kibirige Abumusa evidencia la dura realidad que enfrentan muchos cristianos convertidos en regiones donde abandonar el islam puede significar persecución, rechazo familiar y violencia.

La persecución contra los cristianos sigue dejando historias dolorosas. En el este de Uganda, un padre de 52 años sufrió una brutal golpiza a manos de sus propios hijos por una sola razón: Reconoció a Jesucristo.
El caso de Kibirige Abumusa recuerda que, en muchos lugares del mundo, confesar la fe en Cristo puede costar la familia, el hogar e incluso la vida.
Una conversión que cambió su vida
Kibirige Abumusa entregó su vida a Cristo el 1 de junio. Lo hizo después de asistir a una campaña evangelística en la ciudad de Jinja.
Un compañero de trabajo lo invitó al evento. La iglesia True Worship Centre apoyó la actividad y el pastor Zakalia Sserwada dirigió las predicaciones.
Tras su conversión, Abumusa permaneció varias semanas en Jinja. Allí recibió discipulado y aprendió los fundamentos de la fe cristiana antes de regresar a su aldea.
Sus hijos lo esperaban para atacarlo
El 9 de agosto, Abumusa volvió a su casa en la aldea de Nakalama, distrito de Iganga. Sin embargo, su hijo mayor ya conocía su decisión de abandonar el islam.
Según Morning Star News, el imán de la mezquita que Abumusa frecuentaba informó a la familia sobre su conversión.
Apenas llegó, su hijo mayor, Kibirige Budallah, de 28 años, lo enfrentó con furia. Una vecina identificada como Alice Naigaga presenció el ataque y pidió ayuda a los habitantes del lugar.
Naigaga declaró que Budallah llamó a su padre “kafir”, un término usado para señalar a quien abandona la fe islámica. Después tomó un palo y comenzó a golpearlo. Poco después, los otros cuatro hijos también participaron en la agresión.
Vecinos lograron salvarle la vida
Los gritos de la vecina alertaron a la comunidad. Cuando varios vecinos llegaron, encontraron a Abumusa gravemente herido y cubierto de sangre.
El hombre presentaba lesiones en la espalda, las piernas y las manos. Además, sangraba por la nariz debido a los golpes recibidos.
Los vecinos lo trasladaron de inmediato al Hospital de Iganga, donde permaneció cerca de una semana bajo tratamiento médico.
Vive escondido por temor a otro ataque
Después de salir del hospital, Abumusa tomó una decisión difícil. No volvió a su vivienda.
Actualmente permanece refugiado en la casa de un amigo en otra aldea porque teme que sus hijos intenten matarlo. También decidió no denunciar el ataque ante la Policía, ya que considera que eso podría aumentar el peligro.
Su esposa falleció en un accidente en 2022, por lo que hoy enfrenta esta persecución sin el apoyo de su compañera de vida.
La persecución cristiana continúa
Aunque Uganda cuenta con una importante población cristiana, los creyentes que dejan el islam suelen enfrentar un fuerte rechazo en algunas comunidades. En varios casos, la oposición proviene de la propia familia.
Jesús advirtió que esto ocurriría:
“Y los enemigos del hombre serán los de su casa.” — Mateo 10:36 (RVR1960)
La historia de Kibirige Abumusa invita a la Iglesia a orar por quienes sufren persecución y a permanecer firme en el evangelio, aun cuando seguir a Cristo tenga un alto costo.
Oremos por nuestros hermanos perseguidos
Pidamos al Señor que fortalezca a Kibirige Abumusa, sane sus heridas y le conceda protección. Oremos también por sus hijos, para que Dios transforme sus corazones y los lleve al arrepentimiento mediante el poder del evangelio.
