
Un estudio reciente revela que centenares de cristianos están encarcelados en Pakistán, acusados de violar estrictas leyes de blasfemia que castigan con hasta 10 años de prisión o pena de muerte cualquier supuesta ofensa contra el profeta Mahoma.
Aunque algunos pueden reducir su condena memorizando el Corán o cumpliendo el ayuno del Ramadán, la mayoría elige mantenerse firme en su fe, soportando castigos severos en vez de renunciar a Cristo.
Los acusados suelen pertenecer a minorías religiosas, como cristianos e hindúes, y enfrentan discriminación y trato cruel en el sistema judicial.
De acuerdo con el Christian Daily International, las acusaciones por blasfemia contra cristianos suelen ser infundadas y, tras la condena, los prisioneros viven en condiciones extremadamente duras.
El informe “Hope Behind Bars” de la Comisión Nacional para Justicia y Paz (NCJP) destaca el sufrimiento: hacinamiento, falta de higiene y de artículos esenciales, y malos tratos son parte de su día a día en prisión.
En casos como el de 100 cristianos condenados en 2015 por presuntos delitos contra musulmanes, los detenidos fueron alojados en celdas para pacientes tuberculosos, obligados a beber agua de recipientes de baño y limpiar sus manos en las paredes. Además, les negaron mantas y recursos que sí recibieron otros reclusos.
Las leyes de blasfemia en Pakistán son consideradas por la Comisión de EE.UU sobre Libertad Religiosa Internacional como las segundas más severas del mundo, solo después de Irán. A menudo, las acusaciones se hacen sin que los involucrados tengan derecho a una audiencia judicial adecuada, exponiéndolos a condenas arbitrarias e injustas.
En junio, el cristiano Ankwar Kenneth, de 72 años, fue absuelto tras pasar 23 años en el corredor de la muerte. Su liberación, ordenada por la Suprema Corte, se basó en su diagnóstico de trastorno mental, pues se determinó que no podía ser responsable penalmente.
La situación de los cristianos en Pakistán llama a la oración y a la acción por parte de la comunidad internacional para que las voces se levanten en favor de quienes sufren por causa de su fe. Animamos a todos nuestros hermanos a permanecer en oración por los cristianos perseguidos alrededor del mundo.