Durante su último discurso como presidente de la Convención Bautista del Sur (SBC), el pastor Clint Pressley hizo un llamado contundente a los bautistas del sur para combatir el orgullo personal, advirtiendo sobre sus efectos destructivos en la vida cristiana, las iglesias y el testimonio del Evangelio.
Pressley, quien concluye su segundo mandato consecutivo de un año al frente de la denominación, dirigió sus palabras a los miles de delegados reunidos en Orlando para la Reunión Anual de la SBC. “Tenemos que aprender a odiar el orgullo”, afirmó. “Me refiero al orgullo de uno mismo”.
El orgullo: un enemigo silencioso
El líder bautista señaló que muchos de los problemas que enfrentan las iglesias podrían disminuir si los creyentes cultivaran una mayor humildad.
“Tal vez ayudaría con la forma en que nos tratamos unos a otros”, expresó. “Una de las cosas que me ha ayudado siendo presidente de la Convención Bautista del Sur es que me ha ayudado a no ser tan orgulloso como podría ser”.
Pressley explicó que el liderazgo dentro de una organización tan grande expone a una persona a constantes críticas, algo que, según dijo, puede convertirse en una lección de humildad.
“Te das cuenta de que no todo el mundo te quiere. De hecho, les caes mal. Les caen mal los bautistas del sur, les caes mal tú, les caen mal las cosas que has dicho e incluso el traje que llevas puesto. Eso te ayudará con tu orgullo”, comentó.
Un llamado basado en Efesios
Tomando como referencia el pasaje de La Epístola a los Efesios 4:1-3, Pressley exhortó a los creyentes a caminar con “toda humildad y mansedumbre”.
Según explicó, la humildad debe reflejarse en la manera en que los cristianos hablan, ejercen liderazgo y responden cuando son criticados.
“La humildad no es una opción para el creyente; debe caracterizar nuestra conducta diaria”, enfatizó.
Tres claves para combatir el orgullo
Durante su mensaje, Pressley identificó varias prácticas que ayudan a vencer el orgullo.
La primera fue la autoconciencia, que describió como una evaluación honesta de uno mismo delante de Dios.
“Es una mirada real, honesta y sin adornos a nosotros mismos”, explicó, añadiendo que implica reconocer nuestra condición pecadora y dependencia de la gracia divina.
También destacó la importancia de desarrollar una conciencia de Cristo, es decir, una comprensión más profunda de quién es Jesucristo y de nuestra relación con Él.
Finalmente, subrayó la necesidad de una conciencia de Dios, reconociendo su absoluta soberanía sobre todas las cosas.
“Dios es el alfarero y nosotros el barro”
Al concluir su mensaje, Pressley recordó que la verdadera humildad surge cuando los creyentes reconocen el señorío de Dios sobre sus vidas.
“Dios es el alfarero y nosotros somos el barro”, declaró.
“Dios tiene el derecho de hacer con nosotros lo que quiera, cuando quiera. Dios tiene el derecho soberano de cumplir su voluntad en nosotros y también en los demás”.
Su exhortación final fue un llamado a que los bautistas del sur cultiven una humildad genuina que fortalezca la unidad de las iglesias, mejore las relaciones entre los creyentes y dé un testimonio más fiel del Evangelio ante el mundo.

