Lo que parecía una mañana normal terminó convirtiéndose en un golpe doloroso para su fe.
Cuando el evangelista Lukas Lima se acercó a su vehículo, se encontró con una escena impactante: su auto estaba cubierto de mensajes de odio pintados con aerosol. Frases como “Dios es gay” y “No existe ex gay” habían sido escritas sobre la carrocería.
Para el joven predicador, no fue solo vandalismo. Fue un ataque directo a su fe.
Con la voz quebrada, grabó un video mostrando lo ocurrido.
“Llegué a mi carro ahora y simplemente escribieron en él… Estoy cansado, estoy tan cansado. No he tenido un día de paz desde que acepté a Cristo”, dijo entre lágrimas.
Según explicó, el acto fue un claro caso de intolerancia religiosa.
“Esto no es solo tinta en un carro. Es intimidación, es un intento de silenciar mi fe”, afirmó.
De una vida de dolor a un encuentro con Cristo
La historia de Lukas está marcada por profundas heridas.
Durante su infancia sufrió abusos sexuales, experiencias que afectaron su identidad y dejaron cicatrices emocionales profundas. La ausencia de una figura paterna también alimentó años de rabia y confusión.
A los 11 años comenzó a consumir drogas, y durante la adolescencia se involucró en relaciones homosexuales. Con el tiempo, su vida cayó en un espiral oscuro de prostitución, adicciones y automutilación, mientras su salud mental se deterioraba.
Pero mientras él se hundía, alguien no dejaba de luchar por su vida.
Su madre, Vanessa Lima, oró por él durante años sin rendirse.
El encuentro que cambió su vida
En 2022, lo que parecía imposible ocurrió.
Lukas tuvo un encuentro transformador con Jesucristo, entregó su vida a Dios y fue bautizado. Desde entonces comenzó a compartir públicamente cómo Cristo restauró su identidad y sanó su corazón.
Posteriormente fundó la misión Avivah Bragança, desde donde predica el evangelio en iglesias, calles y redes sociales.
“No predico odio”
Tras el ataque, Lukas dejó claro que su mensaje no es de condena, sino de transformación.
“En este perfil nunca verás predicaciones de odio ni insultos contra personas. Solo verás lo que Cristo ha hecho en mi vida”, afirmó.
Aun así, alguien decidió intentar silenciar su testimonio.
“Nadie podrá borrar lo que Dios hizo”
Lejos de retroceder, el evangelista reafirmó su fe.
“Esto no se trata de un carro. Se trata de libertad, del derecho a creer y de vivir en una sociedad donde pensar diferente no signifique destruir”.
Y añadió con firmeza:
“Mi fe no nació ayer. Ha sobrevivido a conflictos internos, dolores y procesos. No será tinta en una carrocería lo que la apagará”.
Su mensaje final fue claro:
“Seguiré creyendo, predicando y amando, incluso a quienes piensan diferente. Nadie puede borrar lo que Dios ha escrito en mi historia”.

