Pastor Ezra Jin revela las duras condiciones de una prisión en China y pide ayuda legal para cristianos perseguidos

El pastor chino Ezra Jin, fundador de la Iglesia de Sion en Pekín, relató por primera vez con detalle las condiciones que enfrentó durante los meses que permaneció detenido en China. Tras ser liberado en julio de 2026 y trasladado a Estados Unidos, el líder cristiano pidió a la comunidad internacional prestar mayor atención a los abogados que defienden a creyentes detenidos por las autoridades.

Ezra Jin, también conocido como Jin Mingri, fue detenido en octubre de 2025 durante una amplia operación contra líderes y miembros de la Iglesia de Sion, una congregación cristiana no registrada ante las autoridades chinas.

Después de permanecer aproximadamente nueve meses bajo custodia, Jin fue liberado a comienzos de julio de 2026 y posteriormente llegó a Estados Unidos, donde se reencontró con su familia. Su liberación se produjo semanas después de que el presidente estadounidense Donald Trump planteara su situación al presidente chino Xi Jinping.

Ahora, ya fuera de prisión, el pastor ha comenzado a hablar públicamente sobre lo que experimentó durante su encarcelamiento y sobre la situación de otros cristianos que continúan privados de libertad.

Una celda compartida con decenas de personas

En una entrevista concedida a Christian Daily International, Jin describió las condiciones de hacinamiento que encontró en la prisión.

Según su testimonio, llegó a compartir una habitación con aproximadamente 30 personas. El espacio era tan reducido que los presos tenían que dormir prácticamente uno junto al otro.

El pastor explicó que algunos de los internos eran exsoldados que sufrían episodios de pesadillas y comportamientos violentos durante la noche. Jin afirmó que las autoridades decidieron colocarlo junto a uno de ellos porque otros presos tenían temor de dormir a su lado.

La situación, según describió, hacía que incluso dormir se convirtiera en una experiencia difícil.

Pero el hacinamiento no fue, según Jin, el aspecto más duro de su encarcelamiento.

El aislamiento de su familia fue una de las mayores dificultades

Para el pastor de la Iglesia de Sion, una de las experiencias más dolorosas fue quedar completamente incomunicado con el exterior.

Jin afirmó que las cartas que intentó enviar no salieron de la prisión y que tampoco recibió correspondencia de su familia.

La comunicación con el mundo exterior dependía principalmente de sus abogados. Sin embargo, según su testimonio, varios de los abogados que intentaron representarlo terminaron enfrentando dificultades con las autoridades.

El primer abogado perdió su licencia profesional y su despacho fue cerrado, según relató Jin. Un segundo abogado dejó de representarlo después de que sus superiores no le permitieran continuar con el caso. Posteriormente, el bufete de un tercer abogado fue suspendido mientras era investigado.

Finalmente, un cuarto abogado logró avanzar parcialmente en el caso, pero las autoridades terminaron prohibiéndole visitar al pastor.

El pastor llegó a pensar que moriría en prisión

La incertidumbre sobre su situación legal llevó a Jin a pensar que podía pasar muchos años en prisión.

El pastor relató que, al enterarse de que su abogado ya no podría visitarlo, comenzó a pensar en qué ocurriría con su familia si nunca volvía a salir.

Según contó, llegó a redactar mentalmente un testamento y tomó la decisión de no confesar delitos que, según él, no había cometido.

También afirmó que se negó a considerar el suicidio y pensó en dejar instrucciones relacionadas con sus asuntos económicos para su familia.

En medio de aquella situación, Jin inició una huelga de hambre. Después de dos días, según su testimonio, las autoridades permitieron que su abogado volviera a verlo.

Liberación inesperada después de meses de prisión

La liberación de Ezra Jin ocurrió de manera inesperada el 3 de julio de 2026.

El pastor había sido detenido en octubre de 2025 junto con otros líderes vinculados a la Iglesia de Sion. Inicialmente, las autoridades lo acusaron de utilizar ilegalmente redes de información. Posteriormente, según organizaciones que siguieron el caso, los cargos fueron modificados para incluir acusaciones relacionadas con operaciones comerciales ilegales y fraude.

Jin esperaba que su situación terminara en un juicio y posiblemente en una larga condena. Sin embargo, las autoridades lo liberaron y posteriormente fue trasladado a Estados Unidos.

La liberación ocurrió poco después de que Trump planteara su caso directamente a Xi Jinping durante una reunión en China. Associated Press y otros medios informaron sobre esa conexión temporal, aunque la participación exacta de las gestiones diplomáticas en la decisión de liberarlo ha sido descrita principalmente por familiares, defensores y el propio Jin.

El propio pastor atribuyó finalmente su libertad a las oraciones de numerosos cristianos.

“Dios es aún más fuerte”

A pesar de haber pasado meses en prisión, Jin dijo que no se arrepiente de haber servido como pastor en China.

Durante más de tres décadas ha enfrentado las dificultades asociadas con el liderazgo cristiano independiente en el país. Su experiencia en prisión, lejos de llevarlo a abandonar su fe, la relacionó con el ejemplo del apóstol Pablo.

Jin explicó que durante años predicó pensando que probablemente nunca experimentaría la prisión como otros líderes cristianos de generaciones anteriores.

Ahora, después de haber pasado por esa experiencia, afirma que puede hablar de Pablo desde una perspectiva personal.

Su testimonio recuerda las palabras del apóstol en Filipenses 1:12:

“Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio”.

Para Jin, el sufrimiento no significa necesariamente que la misión cristiana haya fracasado. Por el contrario, considera que las dificultades pueden convertirse en una oportunidad para testificar de Cristo.

De estudiante universitario a pastor de una iglesia perseguida

La historia de Ezra Jin comenzó mucho antes de su encarcelamiento.

Cuando era estudiante de la Universidad de Pekín, no se identificaba como cristiano. Sin embargo, después de presenciar la represión de las protestas de Tiananmén en 1989, comenzó a cuestionarse profundamente algunas de las convicciones que había recibido.

Posteriormente entró en contacto con cristianos y comenzó a explorar el mensaje del evangelio.

Uno de los momentos que, según su propio relato, tuvo mayor impacto fue la asistencia a un funeral cristiano. Jin observó la manera en que los creyentes enfrentaban la muerte y quedó impresionado por la esperanza que mostraban.

Poco después, alguien le habló personalmente acerca de Jesús y le dijo: “Jesús te ama”. Jin afirmó que aquella noche oró y comenzó su camino de fe.

Con el tiempo comenzó a servir en la iglesia y posteriormente estudió en el Seminario Teológico Fuller. En 2007 regresó a China y fundó la Iglesia de Sion en Pekín.

El crecimiento de la Iglesia de Sion llamó la atención de las autoridades

La Iglesia de Sion comenzó como una pequeña congregación, pero experimentó un crecimiento significativo.

Según Jin, antes de la represión de 2025 la red vinculada a la iglesia había llegado a tener congregaciones y grupos en numerosas ciudades, utilizando también las plataformas digitales para transmitir enseñanzas y mantener conectados a sus miembros.

Christian Daily International informó que Jin afirmó que la iglesia llegó a tener alrededor de 100 congregaciones o grupos que se reunían en línea o de otras maneras en unas 40 ciudades.

En octubre de 2025, las autoridades realizaron una operación que afectó a dirigentes de la Iglesia de Sion en distintas ciudades. Organizaciones de libertad religiosa documentaron la detención de decenas de personas vinculadas a la congregación.

Actualmente, ocho miembros de la Iglesia de Sion permanecen encarcelados, según información publicada por la organización Luke Alliance.

La disputa por el control de las iglesias

Uno de los principales puntos planteados por Jin es la relación entre la iglesia y el Estado chino.

China reconoce oficialmente determinadas organizaciones religiosas, pero también existen numerosas congregaciones cristianas que funcionan fuera de las estructuras religiosas controladas por el Estado.

Jin perteneció durante aproximadamente una década al Movimiento Patriótico de las Tres Autonomías, la estructura protestante reconocida oficialmente por el Gobierno chino. Posteriormente abandonó ese sistema y fundó la Iglesia de Sion.

El pastor sostiene que el problema fundamental es quién determina lo que una iglesia puede enseñar y predicar.

Según su perspectiva, una iglesia puede funcionar dentro del sistema oficial siempre que acepte las condiciones establecidas por las autoridades. Las congregaciones independientes, en cambio, enfrentan mayores riesgos cuando crecen y adquieren influencia.

Esta situación forma parte de un contexto más amplio de control estatal sobre las organizaciones religiosas en China y de las políticas de “sinización” de la religión promovidas por las autoridades.

Jin pide apoyo para los abogados que defienden a cristianos

Después de experimentar personalmente las dificultades para obtener representación jurídica, el pastor considera que la comunidad internacional debería prestar más atención a los abogados que defienden a cristianos detenidos en China.

Su argumento es sencillo: si un creyente es detenido, necesita contar con una defensa jurídica independiente capaz de representarlo ante las autoridades.

Jin considera que ayudar a esos abogados puede ser una de las maneras concretas de acompañar a los cristianos que permanecen encarcelados.

Durante una conferencia sobre libertad religiosa celebrada en Dallas a finales de septiembre, Jin afirmó que más de 150 pastores y líderes cristianos permanecen encarcelados en China, y dijo que pretende hablar diariamente por quienes continúan tras las rejas.

“Dios es más fuerte”

A pesar de su experiencia, Jin mantiene una perspectiva de esperanza respecto al futuro de la iglesia en China.

El pastor considera que el crecimiento del cristianismo durante las últimas décadas demuestra que la fe cristiana no puede ser eliminada simplemente mediante la presión estatal.

Su esperanza está vinculada, sobre todo, a la obra de Dios y al poder del evangelio.

“Creo que Dios es aún más fuerte que eso”, afirmó al referirse al poder del Partido Comunista Chino.

Para Jin, la historia de la iglesia en China todavía no ha terminado. Su expectativa es que, después de los actuales tiempos de presión y persecución, pueda producirse un nuevo crecimiento del cristianismo.

La experiencia de su encarcelamiento también ha cambiado la manera en que habla de la persecución. Antes la observaba principalmente desde la perspectiva de otros pastores. Ahora la ha experimentado personalmente.

Y, según sus propias palabras, no se arrepiente de haber seguido a Cristo.

Una iglesia llamada a orar por los perseguidos

La historia de Ezra Jin vuelve a poner sobre la mesa una realidad que muchas veces queda lejos de la atención de las iglesias occidentales: existen cristianos que enfrentan prisión, restricciones legales y dificultades para acceder a una defensa jurídica independiente debido a sus actividades religiosas.

La Escritura llama a los creyentes a recordar a quienes sufren. Hebreos 13:3 dice:

“Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo”.

El caso de Jin terminó con su libertad, pero otros miembros de su iglesia todavía permanecen detenidos. Por eso, el llamado del pastor no se limita a recordar su propia historia, sino a mantener la atención sobre aquellos que continúan esperando justicia y libertad.

La iglesia puede orar, informarse y recordar delante de Dios a los creyentes que sufren por causa de su fe.

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