China vuelve a estar en el centro de atención por su trato hacia los cristianos. En medio de una creciente presión contra las iglesias domésticas, dos pastores encarcelados recibieron autorización para tener una Biblia dentro de prisión, una decisión que muchos consideran una pequeña victoria para la libertad religiosa.
Los pastores Ezra Jin Mingri y Sun Cong fueron arrestados por participar en reuniones cristianas que las autoridades califican como ilegales. Su caso ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos humanos y ministerios cristianos que monitorean la situación de la Iglesia en China.
Según informó ChinaAid, ambos líderes pertenecen al movimiento de iglesias domésticas, congregaciones que operan fuera del sistema religioso controlado por el Estado. Debido a esta condición, miles de creyentes viven bajo vigilancia constante y enfrentan riesgos de interrogatorios, multas y arrestos.
La autorización para poseer una Biblia dentro de la cárcel representa un hecho significativo. Diversos informes han documentado que muchos cristianos encarcelados enfrentan restricciones para acceder a literatura religiosa. Por ello, este permiso ha sido visto como una señal de esperanza en medio de circunstancias difíciles.
La presión contra las iglesias no registradas continúa aumentando. Congregaciones conocidas como Zion Church y Early Rain Covenant Church han sufrido redadas, cierres y detenciones de sus líderes en los últimos años. Las autoridades también han fortalecido el control sobre la actividad religiosa en internet y las reuniones privadas.
Organizaciones cristianas internacionales afirman que los creyentes enfrentan vigilancia digital, monitoreo de comunicaciones y restricciones para compartir contenido bíblico. Incluso reuniones de oración, estudios bíblicos familiares y encuentros virtuales han sido objeto de intervención oficial.
Ante este panorama, muchas iglesias han optado por reunirse en grupos pequeños para evitar acciones masivas por parte de las autoridades. Sin embargo, numerosos cristianos continúan congregándose y compartiendo su fe a pesar de los riesgos.
Aunque algunos creyentes pueden adorar con relativa libertad, otros lo hacen en secreto o incluso desde una celda. Para muchos de ellos, la Biblia sigue siendo mucho más que un libro: es una fuente de fortaleza, consuelo y esperanza en medio de la persecución.

