
Se conoció que China está desarrollando robots de embarazo equipados con úteros artificiales, con el objetivo de asistir a parejas que enfrentan problemas de fertilidad. El Dr. Zang Quiang, líder del proyecto, afirmó: “La tecnología del útero artificial ya está en una etapa madura”, y explicó que se busca implantarla en el abdomen del robot para permitir la interacción con una persona real y facilitar el desarrollo del feto.
Durante el reporte de CBN News, el presentador Raj Nair calificó el avance como “absolutamente salvaje”. Junto a él, el comentarista Billy Hallowell expresó su preocupación: “Esto es horrorizante en varios niveles… Dios diseñó el cuerpo de una manera muy particular”. Ambos subrayaron que esta tecnología rompe el vínculo natural entre madre e hijo, lo cual consideran espiritualmente problemático.
Hallowell advirtió que probar esta tecnología podría implicar la pérdida de vidas humanas. Aunque reconoció que “la ciencia avanza tan rápido que no sorprendería ver esto suceder”, insistió en que el costo ético es demasiado alto. La desconexión entre innovación científica y respeto por la vida genera inquietud entre líderes cristianos.
Según el informe de CBN News, los robots de embarazo se comercializan por unos 14,000 USD, una cifra significativamente menor que la gestación subrogada humana, que puede costar entre 100,000 y 200,000 USD. Esta diferencia plantea interrogantes sobre el valor que se le otorga a la maternidad y si la tecnología está desplazando el rol que Dios ha ordenado para las madres.
os comentaristas de CBN News instaron a los cristianos a orar y discernir: “Dios, ¿esto viene de Ti? ¿O no viene de Ti?”. El informe concluye que este tipo de avances cruzan límites morales en nombre de la ciencia, y que la vida en el vientre no debe ser sustituida por máquinas, por más sofisticadas que sean.