
Más de 1.600 muertos y al menos 3.400 heridos. La cifra de víctimas sigue aumentando mientras las autoridades locales y los equipos de rescate de ambos países logran acceder a las zonas más remotas afectadas por el desastre.
El viernes, un terremoto de magnitud 7,7 sacudió el centro de Myanmar, causando daños materiales en la capital administrativa, Naypyidaw, y generando temblores que se sintieron ampliamente en Tailandia y el sur de China, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El epicentro se localizó al noroeste de la ciudad de Sagaing y a poca profundidad, lo que intensificó su efecto en la superficie. El movimiento ocurrió en horas de la tarde y fue seguido, pocos minutos después, por una réplica de magnitud 6,4 en la misma zona, lo que elevó la alerta en toda la región.
El sismo dejó al menos 1.600 muertos y 3.408 heridos, de acuerdo con el balance oficial más reciente. La cifra de víctimas continúa en aumento mientras las autoridades locales de ambos países y equipos de rescate acceden a las áreas más remotas afectadas por el desastre.
Misión Puertas Abiertas solicitó oraciones por la seguridad de las personas afectadas por el terremoto en Myanmar. Daisy Htun, una socia local, informó que un edificio de cuidado infantil resultó dañado, aunque no hubo víctimas.
Además, una iglesia en Naipyidó también sufrió daños, pero una sesión de capacitación de la organización finalizó justo antes del terremoto, evitando posibles heridos. Los colaboradores de apartamentos están siendo evacuados como medida de precaución.
Los expertos afirman que el violento terremoto que sacudió Myanmar el viernes fue probablemente el más fuerte registrado en el país en décadas y, basándose en modelizaciones de catástrofes, pronostican que podría haber decenas de miles de muertos.
“Cabe esperar un gran número de víctimas y daños significativos, y es probable que la zona de la catástrofe se extienda”, afirmó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que localizó el epicentro del sismo, de magnitud 7,7 y poca profundidad, cerca de la ciudad birmana de Mandalay, donde viven más de un millón de personas.
El último balance difundido el sábado por la junta en el poder en Myanmar era de más de 1.000 fallecidos y más de 2.000 heridos. Pero el análisis del USGS estima que existe una probabilidad del 35% de que la cifra de víctimas sea entre 10.000 y 100.000 personas.
El organismo estadounidense también precisa que el costo financiero de esta catástrofe podría ser de decenas de miles de millones de dólares, superando incluso el PIB del país.