
Utah ha establecido un precedente al convertirse en el primer estado de EE.UU que prohíbe la exhibición de banderas del orgullo LGBTQ+ en escuelas y edificios gubernamentales.
Esta decisión sigue el anuncio del gobernador Spencer Cox de no vetar el proyecto de ley, permitiendo su entrada en vigor sin su firma. Este proyecto ha sido calificado como uno de los más divisivos en el estado.
“Creo firmemente que nuestras aulas deben ser un lugar donde todos se sientan bienvenidos, libres de la política que está fracturando nuestro país”, escribió Cox en una carta a los legisladores, remarcando que esta legislación “no lo hace”.
“Los padres se molestan, con razón, al llevar a sus hijos a escuelas financiadas con fondos públicos y ver símbolos de guerra cultural en un lugar que debería ser apolítico. En un intento por hacer que algunos niños se sientan más bienvenidos, otros se sienten menos bienvenidos”, añadió.
“Al exigir únicamente la retirada de las banderas, no se puede evitar que innumerables otras exhibiciones —carteles, letreros, dibujos, mobiliario— entren en el aula”, enfatizó.
El gobernador Cox, a pesar de tener serias preocupaciones con el proyecto de ley, decidió permitir que se convirtiera en ley sin su firma. Esto se debió a que un veto habría sido anulado por la legislatura.
Esta decisión refleja una tensión entre la ideología de género y la libertad de expresión, donde ciertas ideologías pueden limitar las expresiones de otros.
La nueva ley restringe la exhibición de banderas en edificios públicos, permitiendo solo aquellas explícitamente autorizadas. Esta medida incluye una multa de $500 por día en caso de incumplimiento.
La prohibición de banderas LGBTQ+ en Utah ha generado protestas en Salt Lake City, conocida por su liberalidad y apoyo a la comunidad LGBTQ+. Los líderes locales han reaccionado iluminando edificios con luces arcoíris en rechazo a la ley.
Esta acción destaca cómo la ideología de género puede polarizar a las comunidades y poner en riesgo la armonía social.