Samaritan’s Purse rechaza 300 millones de dólares del gobierno de EE. UU.: “Dios siempre ha sido nuestro proveedor”

En una decisión que ha llamado la atención del mundo cristiano, la organización humanitaria Samaritan’s Purse rechazó una subvención de 300 millones de dólares ofrecida por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

¿Qué ocurrió exactamente?

A finales de agosto de 2026, el Departamento de Estado anunció un amplio programa de ayuda humanitaria dirigido a organizaciones de fe para responder a desastres y crisis internacionales. Dentro de ese paquete, Samaritan’s Purse había sido seleccionada para administrar 300 millones de dólares durante dos años en labores de asistencia.

Sin embargo, Franklin Graham comunicó que el ministerio retiraba voluntariamente su participación:

“A lo largo de mi liderazgo en Samaritan’s Purse, siempre hemos confiado en Dios, no en el gobierno, para nuestra financiación.”

La organización agradeció la confianza del gobierno, pero afirmó que continuaría sosteniéndose principalmente mediante las ofrendas del pueblo de Dios y seguiría sirviendo “en el nombre de Jesús”

1. La confianza del creyente siempre debe estar en Dios

La decisión de Samaritan’s Purse recuerda una verdad que las Escrituras enseñan repetidamente: Dios es el proveedor de su pueblo.

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” — Filipenses 4:19 (RVR1960)

La tentación de toda obra cristiana es pensar que su futuro depende de grandes presupuestos, patrocinadores o influencias políticas. Sin embargo, la historia de la Iglesia demuestra lo contrario.

Desde los días de los apóstoles hasta los misioneros modernos, el avance del evangelio ha sido sostenido por la mano providencial de Dios. Él usa a su pueblo para dar generosamente, levanta iglesias fieles y mueve corazones para suplir las necesidades de su misión.

La pregunta no es si Dios puede usar recursos gubernamentales; ciertamente Él gobierna sobre todas las autoridades (Romanos 13:1). La pregunta es ¿dónde descansa nuestra confianza?

El dinero nunca debe convertirse en nuestro salvador. Dios sí lo es.

2. El peligro de depender del gobierno para hacer la obra de Cristo

Es importante hablar con equilibrio. La Biblia no prohíbe toda relación entre ministerios y gobiernos. José sirvió en Egipto; Daniel ocupó cargos públicos; Pablo apeló a su ciudadanía romana.

El peligro aparece cuando la financiación comienza a redefinir la misión.

Tres riesgos espirituales

  • La gloria puede desplazarse de Dios al Estado. Cuando una obra depende principalmente del poder político, muchas personas terminan atribuyendo el impacto al gobierno y no al Señor.

  • La misión puede diluirse. Un ministerio cristiano no existe solamente para aliviar el sufrimiento temporal; existe para anunciar a Cristo mientras sirve al necesitado.

  • La dependencia puede comprometer la libertad. Quien sostiene económicamente una obra muchas veces espera establecer condiciones, prioridades o límites.

Jesús alimentó multitudes, sanó enfermos y tuvo compasión de los quebrantados. Pero nunca separó esas obras de su llamado principal:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” — Marcos 16:15

La ayuda social es una expresión del amor cristiano; el evangelio es el corazón de la misión.

3. Servir sin dejar de predicar: el modelo bíblico

La Iglesia no está llamada a escoger entre evangelizar o servir. Debe hacer ambas cosas.

Santiago escribe que una fe que ignora la necesidad del prójimo es una fe muerta (Santiago 2:15–17). Al mismo tiempo, Pablo declara que el evangelio es “poder de Dios para salvación” (Romanos 1:16).

Cristo mismo es nuestro ejemplo perfecto.

Alimentó a los hambrientos

Tuvo compasión de las necesidades físicas de las multitudes.

Sanó a los enfermos

Mostró misericordia mediante actos concretos de amor y restauración.

Anunció el Reino de Dios

Nunca permitió que los milagros reemplazaran el llamado al arrepentimiento y a la fe.

La compasión sin verdad produce alivio temporal. La verdad sin compasión contradice el carácter de Cristo. El evangelio une ambas.

Una lección para las iglesias de hoy

Vivimos en una generación donde muchas iglesias son conocidas por sus programas sociales, mientras otras son conocidas únicamente por su enseñanza. La Biblia nos llama a una fidelidad más completa.

La decisión de Samaritan’s Purse no debe interpretarse como un desprecio hacia las autoridades civiles, sino como un recordatorio de que la provisión última pertenece a Dios. El Señor puede usar gobiernos, empresas o individuos, pero la esperanza del ministerio jamás debe descansar en ellos.

Como escribió el salmista:

“Unos confían en carros, y otros en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.” — Salmo 20:7 (RVR1960)

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